El sonido permanente de un saxofón al atardecer, las miradas ardientes y el calor con olor a pintura rosa de un overol azul, muy azul, tan azul como Betty Blue.
Fantástica la cámara en el barril, 1,2,3,…” FLASH, el hombre y el rodillo que acompañan la sonrisa de una loca. Loca, loca, loca, ella volvía a todo el mundo loco, su belleza, ilusión, justicia para lo que ella creía que necesitaba justicia. Era así su vida. Un carro con placas 959 DK 48 que nunca supe en donde quedo, pero resulta mejor pensar en la posible técnica de una cerveza en la mesa donde esta sea la inspiración necesaria para una hoja en espera, qué necesita tanto al principio como al final que le den sus letras.¿Qué quién era Thomas Colas?? En estos momentos solo un escritor ficticio, creo yo.
Sin duda esta película sin su tequila rápido o la desesperante música de carrusel, no sería nada. Desesperante como la protagonista.
Una Betty que no puede vivir de la inmovilidad, una luchadora acompañada de un incrédulo que limpia la arrogancia de otros. Pero ella, sólo ella busca y quiere algo que no existe, simplemente porque el mundo es muy pequeño para ella, sólo ella.

Ahh y del incrédulo que no era tan incrédulo no tengo muchas cosas que decir, solo sé que la amaba y para que ella, sólo ella estuviera feliz hizo algunos sacrificios donde siempre terminaba arrodillado, y del manuscrito que escribió nunca se supo si era verdaderamente malo como decía el editor rasguñado en la mejilla o era tan maravilloso como lo pintaba Betty con su azul, muy azul y algunas veces rosa.

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