viernes, 23 de diciembre de 2011

5:45 a veces 6:15, dependo de la mitad del año.







Espérame un rato no más...







Han caído los días, razonablemente como tiene que ser, ahí está esa hora tan exquisita, en medio de un tono oscuro azulado y un pequeño reflejo de luz que permanece ligeramente antes de anochecer. Es una hora para pensar, anímicamente lo transporta a estar en el medio, en un ojo, recorrer todo con la cabeza, sentir el tráfico, la desesperación de la gente por llegar a su hogar, en especial hay un hondo que no dura mucho, no más de 15 minutos hasta que por fin todo ya es del mismo color, llega la noche y simplemente cada uno sabe que está en ella.






Quiere llegar temprano??





Los días son largos, singularmente para mi son bastante extensos, suelo tener el tiempo a mi voluntad y decir que todo lo puedo hacer, pero por algún motivo llego tarde y no lo hago todo, pasa constantemente y creo que por unos meses más seguiré haciéndome la que no entiende, no es una voluntad o un capricho, indudablemente quiero llegar antes que nada pero siempre habrán y estaremos llenos de excusas; recuerdo que antes no era así, podía caminar sin prisa, esperar los semáforos, detenerme en uno que otro lugar y responder cuanta pregunta estancada había quedado del día anterior, luego estaba allí, en un lugar preciso (digo: muy preciso porque no siempre había una cita o compromiso) terminaba sin saberlo en curiosas circunstancias, puntuales y únicas para esos días.





No dejes que me retrase en la ducha, y luego péiname el cabello.,





Ahora le tengo más ganas a una que otra cosa; de ganas estamos, de gana se hizo el mundo, de ganas a usted, de gana hay más ganas. (De eso vive la gente) Retrasada, un poco ciega, rayando el cuaderno, en paro, sin hora, prometo llegar.





Pestañeo, minutos y no seas cabrón.



















No hay comentarios: