miércoles, 7 de octubre de 2009

El último Elfo, Silvana De Mari


Solemos desesperarnos cuando la razón se va de viaje, cuando tenemos más tripas que neuronas, en momentos donde no se puede luchar con el otro.

Si fuéramos el último elfo del mundo esconderíamos nuestro trasero en una cueva, donde nadie, aun sabiendo que no hay nadie, nos haga daño. Porque nos caracterizamos por ser cobardes, por huir de los conflictos, tanto ajenos como hasta los más internos de nosotros. Creemos más en la soledad, en lo que nosotros mismos podamos decirnos, en lo que platicamos frente al espejo, esos intensos soliloquios que hacen perder algo de cordura.

Necesitamos de la ayuda de otros, de los que permanencen callados, de los que sabemos que están ahí y no hacen nada para notarse; ellos son los que nos observan y juzgan, los malditos que ponen en práctica la teoría de Gadamer, poniendo su vida en contexto con la historia y mandándonos a cualquier rincón de la cuarta dimensión. Son prejuicios.

El ultimo Elfo es un libro que dejará moralejas, con una de esas enternecedoras historias que suelen leer sólo niños pequeños, con más moral que cualquier otro.

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