Pensaba en que a veces tomo decisiones a prisa, otras trato de dejarlas a la suerte como diría alguien por ahí. Los motivos con muy cortos, sólo puedo argumentarlos con la necesidad de hacer las cosas antes de morir o simplemente dejarlas pasar porque tengo un miedo ridículo a quedarme sin palabras vacías y consejos matutinos llenos de todo menos de mi.
Me asombra regresar a los antiguos pasos, de hecho no es del todo malo volver al blanco y al negro. Me bastó en un noche darme cuenta de que todo sigue, todos nos abandonan y avanzan a su ritmo, seguido de que tenemos coincidencias que caminan de nuestro lado, muy despacio para ser o no ser reconocidas. Regreso pongo nuevas banderitas y sigo persiguiendo las otras, las mismas de siempre.
Las lecciones con el lado izquierdo se olvidaron un poco y además de lo que recuerdo no funcionaron de a mucho, de hecho sólo sirvió para afirmar que hay lugares en los que no quiero estar o volver a pisar. Me aburrí de los políticos, del dinero, de las grandes empresas, de la buena cara en medio de la mierda, me aburrí de rogarle a los demás.
También olvidé decir que me aburrí de hacer textos cuasi-perfectos (para mi) en la cabeza y olvidarme en un minuto de ellos cuando urge putiar y gritar por el computador.
Ya va, me rindo en mi, es mejor decirlo todo en una palabra o en un montón de frases baratas así nadie entienda; escribirlo como salga, pero escribirlo.
Real o irreal sigo igual de la cabeza.

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