En situaciones me pongo a pensar en cómo será al otro lado, bueno, cómo se sentirá la vida de otra persona, cómo vivirá sus miedos, sentirá las misma tripas retorcerse, esas que causan vacíos profundos e inestables, podrá ver lo mismo que yo, serán los mismos colores, olores y sabores.
Podemos ponernos en los zapatos de las personas, sí, pero en realidad no entendemos nada.
Es increíble vivir el 100% de nosotros mismos, siempre estamos adentro, sin poder salir, cada segundo estamos íntimamente encerrados en un mismo (no sé cómo expresarlo) pero es como un espacio que abarca mucho pero no recoge nada, es vivir entre suspicacias, preguntas, respuestas y conclusiones de lo que pasa, de lo que han visto nuestros ojos, lo que año tras año ha dejado como resultado una vida de una persona más.
A pesar de todo eso, nos hemos acostumbrado a entender parte de la existencia y de crearnos ficticiamente situaciones que nos permitan estar en otro punto de vista sin dejar nuestra cárcel atrás, qué sí funciona, no sé, pero como todo lo inventamos y todo absolutamente todo sale de nuestra cabeza, es incoherente pensar en lo absurdo; hasta que otro más astuto nos dice lo contrario.
En fin, mi vida sigue pasando, uniendo cuanta información se revolotea frente a mis narices y con una impotencia más aguda que en otros días.
A pesar de todo eso, nos hemos acostumbrado a entender parte de la existencia y de crearnos ficticiamente situaciones que nos permitan estar en otro punto de vista sin dejar nuestra cárcel atrás, qué sí funciona, no sé, pero como todo lo inventamos y todo absolutamente todo sale de nuestra cabeza, es incoherente pensar en lo absurdo; hasta que otro más astuto nos dice lo contrario.
En fin, mi vida sigue pasando, uniendo cuanta información se revolotea frente a mis narices y con una impotencia más aguda que en otros días.

No hay comentarios:
Publicar un comentario